Nocturno infinito





No enciendas las luces
Deja, todavía,
que la sombra envuelva la tristeza mía.
Tengo miedo horrible de mirar las cosas.
Deja que me envuelva entre las piadosas
brumas que alimentan mi melancolía.
Adoro la noche.
Aborrezco el día.
Las luces despiertan mi dolor dormido,
por eso me gusta quedarme a la sombra
donde nadie veo ni nadie me nombra.
No enciendas las luces.
Deja, todavía,
que yo siga a mi alma llamándola mía,
lejos de la gente, del ruido y de todo.
Deja que yo pueda vivir a mi modo
la triste locura de mi poesía.
No enciendas las luces.
Déjame a la sombra
en donde yo pueda mirar mis recuerdos
y abatir, a solas, mi pobre cabeza.
No enciendas las luces.
Déjame que llore, perdida en la sombra,
aquello… ¡Dios mío!
que no tendré nunca.

Carolina Bermúdez

Otros procedimientos canibalisticos



El robo de la propiedad intelectual de otras personas, ofrecer protección, poseer un perro, mamar toto, rastrear evidencia, coleccionar, desenterrar, samplear, mirar hacia allá, mirar en general, tomar prestado dinero, zapatos o cualquier electrodoméstico de alguien que ya te esta invitando a cenar o que ya te esta proporcionando alguna clase de favor especial como amamantarte a tu baby pitbull. Copy / paste, gastar el tiempo de otra gente. Llevarse el material gastable y grapadoras de la oficina a la casa, verschwendung, olvidar nombres y fechas. Mala memoria en general (mentir, sobrevalorar). La critica. Escribir artículos a favor de los bancos de un parque. Tolerar el uso de terminus como arte contemporáneo, arte actual o clase media. Hablar por lo menos tres idiomas sin poder escribir ni leerlos. Cualquier tipo de superstición. Adquirir cámaras digitales a un maravilloso precio que una vez pertenecieron a turistas. Tener un carro. No saber manejar uno. Mediocridad, improvisar: Tomar fotos, ser un abanico. Prooverá los que te rodean con sentimientos de culpa. Repartir formularios. La pobreza. Decir que a uno le gusta algo. Decir este pecan pie es un milagro. Ser hellen keller o berney. Alegar que el realismo mágico lo inventó un alemán nazi. Paranoia. Oralidad. Decir: "yo sí lo tengo grande" frente a un cajero automático.

Rita Indiana

Fragancia de otras flores



Tú no sabes nada de tu presente
tampoco sabes nada de tu pasado
Mañana volverá a despertarte
la prisa de las sirenas
Y te levantaras de nuevo
con la misma mirada de hace siglos
Y dejarás caer lento muy lento
Tus ojos por la ventana

Qué sabes ya del asombro
De frambuesas y polen en cuya mirada
Se reflejaba la esperanza
De la primera estrella
Nada
Él se perdió en la carcajada de la niebla
De los años
En el humo siniestro de la ciudad

La cruel
La despiadada
Te arranco los sueños de los ojos
Te arrebato los pájaros del pecho
Quemó tus paneles y lanzó piedra y lodo
Lodo y piedra a la inocencia de tu paso.


Lita Gutiérrez

Inconclusa



Siempre me ha parecido que soy una estafa
.......me dijo desconsolada
No sé por qué nací con este aire que la gente confunde
.......con una sabiduría que no tengo
.......una riqueza que me falta
.......una bondad que no cultivo
.......un equilibrio que me pone de canto
.......canto que no termino


Carmen Orrego

escríbeme una carta así


Escríbeme una carta de verdad
en un papel cuadriculado
arrancado del cuaderno
escribela con un bolígrafo grueso azul
que gotea tinta
que las letras sean redondeadas
algo desprolijas
con terminaciones conmovedoras
y rizos
escríbeme una carta así
para que la lea mucho tiempo
lea y me ría
secándome las lágrimas
para que solloce de la risa
y acercándome al final
que el papel se me escape de los dedos
y planee hacia el suelo
como un pájaro blanco cuadriculado
con manchas azules
en las alas
escríbeme una carta así…


Anna Golubkova

muro de sombras y pájaros



Colibrí

Él en mi mano
yo en su aleteo,
inmensidad del instante.

II

Un país naufrago,
sorprende al pájaro con sus alas rotas
en la orilla de un poema.

III

Mis raíces nómadas se detuvieron.
Iluminó un rabioso sol.
Posaron los pájaros,
alimentaron sus trinos
y los siglos no detienen ni mi andar
ni su cadencia.

IV

En el país de ensueño
muertos fornicando en el estertor del tiempo,
vivos fornicando entre rezos.
Los buitres se arremolinan,
un abismo abre el cuelo
y otros pájaros arden en voces implacables.

V

¿Donde ese rumor de pájaros hambrientos?
Entre la niebla y el olvido
la sabiduría en sus alas
rejuvenece el viento,
guarda secretos de la caverna encendida.

VI

El silencio rompió sus alas
en la travesía del viento,
solo,
solo el silencio.

VII

Un espejo deslucido
ve pasar el reflejo del día
una a una la sombra
de los pájaros que llevan voces acalladas y sollozos.

VIII

Preñez milenaria tallada por sinsontes
en el alero del cielo,
la montaña.

IX

En la rama seca
-posa-
la torcaza de otros tiempos,
alimenta su canto en alabados y silencios,
habla de caminos infinitos,
moradas insondables,
abanica el mundo.
En su mirada parda
las guerras incontables.

X

Un cortejo sin murmullos,
ni llanto, pasa.
El ojo del condenado, su mordaza.
La sombra de su pie, los hilos descocidos de la araña,
el rastro de la historia.

XI

Lo desenterraron -como un árbol-
cercenaron sus brazos, su fuerza.
Arrancaron sus dientes, su risa.
Despojaron sus raíces.
Vio pasar a sus muertos
y en caravana los fantasmas.

XII

Pasan las aguas
donde el ahorcado dejo sus pecados,
a veces las alimañas aplauden a sus muertos

XIII

Abordaron la oscuridad
con el hambre en sus pasos y la geografía en su mirada,
felinos perseguidos devoraron la noche.

XV

La brújula marco la huella,
en el muro la mueca del olvido,
la ceniza y la sentencia.
Nada señala la piel de los ausentes.

XVI

Borrar la memoria del muerto,
lavar las señales de su piel,
maquillar los parpados ausentes,
buscar en la nada una mordaza,
una foto amarilla,
su ultimo aliento.

XVII

El gorrión sonríe
vibran sus colores ciegos,
la primavera.

XVIII

El sol lloro los valles
sembrados de escapularios rotos,
aturde la campana,
acuchilla el silencio
y enlutados pájaros cruzan el firmamento.

XIX

Algo se fue esa noche entre sollozos,
una parte se quedo allí
en el fondo de un lamento sordo.
Los pájaros se llevaron el aire,
los desaparecidos y el silencio.

XX

Un pajaro vive,
el paso de la tarde,
aleteo de hojas secas.

XXI

He borrado mis trazos
para acallar el miedo.
LA memoria habita los poros
y un tenue escalofrío me recorre,
perdiéndome.

XXII

Pajaros violentos en campo desolados y huertanos,
tierra mutilada 
en pasos apresurados,
éxodo de niños,
sonrisas colgadas al filo de la noche.

XXIII

En lentos frios
-lejos del tropico-
el sol huidizo,
casi demonio.
Se ríe del llanto y sus plegarias
me resigno después de blasfemarlo,
el reloj de arena paro su destino
la lentitud lo envuelve.

XXIV

Los colibries poblaron mis ojos,
el bosque, la aldea,
la esperanza.

XXV

Huí lejos de las amorosas montañas,
de los cómplices ríos,
de pueblos enlutados
y de sombras con humana presencia.

Mi morral,
como si cargara una tumba.

XXVI

¿Quien se llevara mis huesos cuando se vayan?
¿Quien arropara el rastro frío?
¿Cuando rodara la corteza protectora?
¿Cuantos inviernos pasaran por esas soledades?
¿Quien mas?

El silencio,
todas las sombras nos arrullaremos.


XXVII

Carda el tiempo de partida.
En la mascarada que comienza,
un colibrí aletea.

XXVIII

Mujeres deshojadas
como libros en cualquier rincón.
Perdieron su risa.
Vidas rotas,
muñecas extraviadas.

XXIX

No es agua el río.
Sus entrañas queman.
De su vientre afloran ojos,
cuerpos que bebieron soledades.
Desangraron su inocencia.
Lleva fantasmas y olvidos.

XXX

Los ausentes se silencian,
hablan,
gritan,
son extraños,
no están y están lejos de sus amados,
del paisaje,
de sus muertos,
de ellos cuando mueran,
de la tierra que no abrazan.
Huyen de sus huesos
-solos-
sin música,
lejos de casa.



Miriam Alicia Sendoya

Noche Azul


Los incontables caminos
que anduve como loca para no encontrarte
en realidad me llevaban todos a ti.

Hasta cuando yo iba sola por las noches oscuras
las estrellas que huían de mi mirada
probablemente brillaban encima de tu cabeza
y las flores ante mis suspiros y mi aliento
probablemente se agitaban inclinándose hacia ti.

Del amor a la humillación,
de la humillación al amor,
yo bajaba el balde de tu pozo varias veces al día,

pero lo único que subía todas las veces
eran caminos con miles de bifurcaciones.
Voy andando por los caminos infinitos
que hace una estrella buscando a otra en la galaxia.

Mi vida es
un rodeo hacia ti
después de recorrer todos los atajos.

Ra Hee-duk